Olimerca.- La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía informa sobre cómo detectar los síntomas del Repilo (Spilocaea oleaginae), que pueden observarse en el haz de las hojas. Se trata de unas manchas circulares, marrón oscuro, que pueden presentar un cerco amarillento, especialmente en primavera, y que se van oscureciendo con el tiempo. En otros casos son más bien plateadas, pero siempre circulares.

Según la RAIF, para que la infección tenga lugar es necesaria la presencia de las conidias de este hongo en un ambiente con una humedad relativa elevada o agua libre sobre las hojas y que la misma permanezca por un periodo superior a 4 horas, acompañada de una temperatura que puede oscilar entre 8 y 28ºC para la germinación de las conidias, si bien, el óptimo se estima en torno a 14-16ºC.

Los períodos más sensibles para el desarrollo de esta enfermedad son la primavera y el otoño, cuando suelen coincidir las lluvias y elevada humedad con las temperaturas más suaves del año

En verano, con el calor y la baja humedad, condiciones desfavorables para esta enfermedad, hay hojas que están infectadas, pero que todavía no se han exteriorizado sobre la hoja. Es lo que se conoce como Repilo incubado o latente, que no se puede observar a simple vista, pero que en condiciones favorables, llegado el otoño o primavera principalmente, puede desarrollarse, haciéndose visible las manchas típicas circulares.

Métodos de diagnóstico
Para comprobar la presencia de estas infecciones latentes de repilo, la RAIF señala que existe un método que posibilita un diagnóstico rápido de la enfermedad, antes de que aparezcan los síntomas externos, y que suele realizarse en el mes de agosto, antes de que lleguen las lluvias de otoño, y pueda hacerse visible.

Para ello, se sumergen las hojas a analizar en una solución de hidróxido sódico (sosa cáustica) al 4-5%, dejándolas durante unos 25 minutos, a medida que se vaya alcanzando este periodo de tiempo irán apareciendo manchas más o menos circulares de color negro en el haz o en el nervio central del envés de las hojas.

Según la RAIF, hay que evitar las hojas muy jóvenes (en formación) ya que pueden dar falsos positivos. Asimismo, destaca que pueden dar falsos positivos hojas con heridas o dañadas.